EL VASO MEDIO LLENO
Escoger la actitud que vamos a asumir ante las situaciones que se presentan en la vida es una decisión muy personal. Sin embargo, en la familia se puede aprenderUna de las misiones más importantes que tiene la familia es preparar a sus integrantes para afrontar las disímiles situaciones que se presentan en la vida, ya que los problemas u obstáculos son inevitables. Es por eso que enseñar a la descendencia a mostrar una actitud positiva frente a los sucesos que se nos presenten cotidianamente, determinará el resultado final del enfrentamiento.
Ampliar, sobredimensionar y profundizar los problemas, siempre conspirará contra las posibilidades de salir airoso. De ahí que nuestra función como padres y madres debe ir encaminada a ofrecer a nuestros hijos e hijas, herramientas que propicien evaluar en su justa dimensión las dificultades, valorar las posibilidades que nos ofrecen de sacar lecciones útiles para el futuro y enfrentarlos de manera optimista.
La actitud positiva, como casi todas las conductas humanas, es un hábito que puede aprenderse y ejercitarse. Para ello, existen algunos tips que pueden ayudar al logro de tal propósito.
Es importante evitar las comparaciones. Cada persona es un ser único e irrepetible, por lo tanto no es preciso imitar soluciones aportadas por otros, ni necesariamente correr con la misma suerte. Enseñe a las y los menores a dar a SUS problemas, SUS soluciones. Eso les permitirá asumir las consecuencias con responsabilidad y el éxito que alcancen les fortalecerá la salud mental y la autoestima.
También funciona mostrarle lo trascendental de poner la mirada en las acciones del presente para modelar el futuro. El pasado, ya pasó y los recuerdos, solo eso son. Actualizar las mejores experiencias anteriores, es la manera de mantenerlas vivas y no regodearse en los errores vividos ni en las glorias pasadas.
Por otra parte también funciona descubrir el lado positivo de las cosas, aún en los momentos más difíciles. La clave está en aceptar los hechos que son irremediables, sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. La serenidad y el autocontrol son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que nos toca vivir.
Y no se trata de mostrarse triunfalista, sino triunfador. Una persona positiva y creativa puede vivir una vida menos traumática, más relajada, las dificultades se sobrellevan, ayuda en el mejoramiento de la salud y ofrece alegría y belleza a la existencia.
Otro obstáculo a sortear es el afán de perfeccionismo ya que esta actitud solo lleva a la desilusión, pues la perfección no existe. Se trata de hacer las cosas, simplemente bien, con responsabilidad, poniendo el máximo de empeño, para poder disfrutar el resultado.
Finalmente se aconseja ser consecuente con nuestra manera de comportarnos. Hacer lo que pensamos, evitar conductas contradictorias entre el decir y el actuar, alejará esa sensación de fracaso existencial que provoca. Aquí el ejemplo personal de los adultos de casa es imprescindible, pues las palabras mueven; los paradigmas arrastran.
Existen otras sugerencias que ayudan, como son: el ejercicio físico y de relajación, el cuidado personal, cambiar de actividades, dormir bien…
En fin, ningún esfuerzo se debe limitar cuando de hacer una vida más plena se trata. Pero no se debe circunscribir estas recomendaciones a la educación de los pequeños y pequeñas de casa. Por el contrario, todas las generaciones que conviven en el seno hogareño deben “contagiarse” con el “virus de la actitud positiva”. Estudios demuestran que si bien con el paso de los años los niveles de optimismo descienden, es reconfortante encontrar adultos mayores que plantean que, a pesar de su edad, están llenos de planes y proyectos.
El optimismo y la actitud positiva es una forma de vivir la vida y no meras posturas; son la manera de disponernos a afrontar la realidad. Fortalecerlos y desarrollarlos en nosotros permite transmitirlos a nuestra descendencia.
Los dejo con fragmentos del poema ¿Cómo va a ser tu día hoy? de Mario Benedetti, una muestra de la mejor manera de invitarlos/as a seleccionar de qué forma vivir. Disfrútenlo.
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Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí
estoy, soy el escultor.
Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.


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